Esculturas urbanas

El Diario de Yucatán, en su edición del miércoles 23 de junio de 2010, publicó con título de seis columnas e ilustrada con varias fotografías, la siguiente nota de prensa sobre el nuevo monumento ubicado en el acceso Norte de la ciudad de Mérida:


Monumento de 6 toneladas a Marcelino Champagnat


Seis toneladas pesan los 100 metros de láminas de acero que forman el nuevo monumento a Marcelino Champagnat, que mañana jueves, a las 8 p.m., será inaugurado en el cruce de la calle 60 Norte y la avenida que lleva el nombre del santo fundador de los Hermanos Maristas.


Con más de cinco metros de altura, dos elementos de metal forman una “M”, que en sus costados tiene en letras caladas la firma de Champagnat y el emblema de esa congregación religiosa, que colabora en la educación de los yucatecos desde hace más de 100 años.


La colocación del nuevo monumento sustituye a uno de piedra que ocupó ese mismo sitio hace más de 15 años y culmina una serie de actividades para recordar el 170o. aniversario de la muerte del santo francés.


El programa incluyó una jornada de solidaridad social que llevó a 2,000 alumnos a limpiar ocho kilómetros del Anillo Periférico, la colocación de la primera piedra del edificio de Ciencias de la Salud de la Universidad Marista y actividades escolares en el CUM, el Colegio Montejo, la escuela Joaquín Peón, el Centro de Desarrollo Zapata Sur y la propia Universidad.


A la ceremonia de mañana asistirán el alcalde César Bojórquez Zapata, quien acondicionó y equipó el camellón donde se levanta el monumento, y una representación de todas las obras maristas en Mérida.


Los autores del monumento, escultora Beatriz Castillo Alcocer de Muñoz y arquitecto Javier Muñoz Menéndez, explican que la “M marista, la M de Marcelino, la M de Mérida... quiere brindarle a ese transitado espacio urbano una imagen moderna pero sencilla y contundente a la vez, como es la apuesta marista por una educación integral”.


Proyección y motivación “Una escultura como ésta debe proyectar lo que la motiva, empleando materiales contemporáneos que ayuden a entender la importancia de la misión que respalda, que en este caso es una educación que intenta sembrar la semilla de que hay que ser para servir”, recuerdan Beatriz y Javier, al repasar los días que emplearon para definir el proyecto, de común acuerdo con los Hermanos Maristas.


“En esta obra se funden el espíritu de la contemporaneidad (forma y materialidad) y la tradición (inscripciones, firma, emblema). Expresa vanguardia pero sobre bases sólidas”, expune el arquitecto Muñoz.


“Es importante hablar del material, el acero, cuya pátina marcará el paso del tiempo y perdurará a través de los años con resistencia, fortaleza y dignidad. Todo refleja el espíritu marista, que debe estar presente en los alumnos, pero también en la actuación de los egresados”, explican los autores.


“Los maristas siempre han sido yucatecos y se empeñan en estar al día, a tono con sus alumnos. Por eso se imponía modernizar el monumento a Champagnat. No hay que olvidar que Marcelino hace años salió a nuestras calles, y prueba de ello es que una avenida lleva su nombre y que por donde te mueves en Yucatán encuentras a alguien agradecido con lo que aprendió en los salones del Montejo, la Joaquín, el CUM y ahora en la Universidad”, explican la escultora y el arquitecto.


Reto compartido Beatriz Castillo enfatiza lo importante de la ayuda de los directivos y técnicos de la empresa Steelex, que asumieron el reto de hacer un monumento de metal de esas proporciones. “Daba gusto ver cómo entendieron por qué nos embarcamos en este proyecto, y la madrugada en que se instaló disfrutaron plenamente al observar cómo las dos grúas iban armando la M.


“Al ver cómo poco a poco se interesaron y entendieron el motivo nos dio la oportunidad de confirmar la utilidad del arte como una vía de expresión”. Autora de otra escultura que ya forma parte del paisaje urbano, “Alma de la ciudad” (en la avenida principal del fraccionamiento Montecristo), la escultora, egresada de la escuela que dirige la maestra Gerda Gruber, comenta que los dos cuerpos que forman la “M” cumplen con la encomienda de los Hermanos, que “pedían hacer énfasis en los dos brazos que forman una educación integral de calidad: razón y fe”.

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